El triángulo del calor extraordinario en España: entre Zaragoza, Navarra y Álava se han registrado temperaturas de 4ºC por encima de la media este verano

Lo llaman el "triángulo de la borraja" y parece que tendremos que recordar ese nombre

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Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia
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Javier Jiménez

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En el Alto Ebro ha pasado algo. En mitad del verano más cálido de España desde que hay registros, el polígono que forman Zaragoza, Huesca, Navarra, Álava y La Rioja se ha convertido en un verdadero infierno. 

Mientras que la temperatura del país se quedó 2,4 grados por encima del promedio, el trozo del nordeste sufrió una anomalía positivo de entre 3,5 y 4,5 grados. Casi el doble. 

"Siempre ha hecho calor". La primera tentación, cuando hablamos de este tipo de cosas, es pensar que se trató de un día malo o una máxima puntual. De hehco, la mayor parte de la atención mediática se la llevan los picos de calor y las máximas absolutas. Pasamos la mayor parte del tiempo hablando de los termómetros de Murcia, Granada o Valencia.

Aquí hablamos de algo más sutil: hablamos de temperaturas medias, del sitio donde el calor fue más extraordinario.

¿Qué ha pasado exactamente? El Logroño, por ejemplo, el termómetro llegó a los 40 grados nueve días. En todo el siglo XX (o, mejor dicho, desde 1957 que es cuando empieza el registro) solo alcanzó esa temperatura ocho veces. Zaragoza contó 66 noches tropicales, 23 de ellas seguidas, y 16 días a 40 grados o más. En Hondarribia,  hubo 51 noches tropicales. Más del doble que el peor verano que hayamos registrado. 

Por no hablar de los problemas hídricos de los que llevamos semanas hablando. Tal y como decía Arcadio Blasco, delegado de AEMET en Aragón, "la duración de las olas de calor [de este año] es una auténtica barbaridad". Es muy difícil llevarle la contraria.

¿Y por qué? Aún queda mucho por investigar, pero tenemos ideas. La primera tiene que ver con las nuevas configuraciones meteorológicas que ha estado sufriendo Francia. Copernicus sitúa las mayores anomalías del verano europeo, de 4 a 5 grados, "principalmente en Francia y el nordeste de España". Ese nordeste es justo aquí.

Luego está el suelo. Los problemas hídricos en el Alto Ebro se traducen directamente en más calor: la temperatura que no se 'dedica' a evaporar agua, se dedica a calentar el aire. En las regiones de transición mediterráneas (que es donde tenemos esto más estudiado) empezar el verano con el suelo seco puede añadir entre 1 y 1,5 grados a las máximas.

Y, por último, el valle en sí. El valle del Ebro es un pasillo entre el Pirineo, la cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico: una configuración ideal para que los anticiclones produzcan grandes acumulaciones de calor. Siempre ha sido una máquina de calentar aire. El problema es que ahora (mucho más que antes) es las condiciones meteorológicas no dejan de alimentar esos procesos. 

¿Entonces esta es la nueva normalidad? La verdad es que no los sabemos. Nada de esto significa que el valle del Ebro se esté calentando más rápido que el resto del país. De hecho, la larga serie del nordeste insinuabamás bien lo contrario.

Sin embargo, el calor sigue aquí y si no llega a marcharse, hay mucho que procesar. Los 40 grados en el valle del Guadalquivir es lo normal, en Logroño (y la vendimia más precoz que se recuerda) va a convertirse en un problema.

Imagen | AEMET

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