Gandía, Oliva y Forna se inundan tras el paso de otra DANA en lo que comienza a ser un patrón demasiado habitual

Para encontrar algo así hay que irse a la riada de la Safor de 1987 o a la dana de 2024. Lo que antes pasaba una vez por generación ya pasa cada dos años

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javier-jimenez

Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia
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Entre el domingo y la mañana de este lunes, la dana Adam dejó 720 l/m² en Forna (l'Atzúbia), unos 640 en Oliva y alrededor de 500 en Gandia. 31 pueblos de la Safor están confinados, miles de personas evacuadas (con hasta siete campings cerrados) y numerosas urbanizaciones completamente anegadas. 

Las imágnees y los vídeos son impresionantes. Los destrozos también. Pero lo que de verdad de verdad debería preocuparnos es que, como decía González Alemán, en los años ochenta "cualquiera te hubiera dicho que algo [como lo que ha apsado estos dos años] es virtualmente imposible. Pero hoy ya no estamos en ese clima, estamos en una nueva realidad climática que te puede producir estos eventos con facilidad". 

Las reglas de juego han cambiado. Y hoy está más claro que nunca. 

¿Qué está pasando en el litoral sur de Valencia y el norte de Alicante? Que Adam, la primera dana con nombre de la temporada, ha dejado una cantidad enorme de agua en muy poco tiempo. Y en la frase anterior, "enorme" no es una forma de hablar: los más de 600 l/m2 que han caído en la zona de Oliva son muchas cosas, pero no algo normal. 

"No son para nada propias de un otoño típico del Mediterráneo" y, de hecho, solo podemos comprararlo con la DANA de hace dos años. 

Los vídeos hablan por sí solos. 

Cuatro inundaciones en trece meses. Eso es lo que podemos contar en Gandía: la del 29 de septiembre de 2025 (356,8 l/m² en doce horas), la del 11 de octubre (130 litros en una noche), la del 13 de ese mismo mes (102 en una sola hora) y ahora Adam con casi 500. Oliva tiene un historial mucho más largo: desde 1972 ha sufrido inundaciones extremas más de 20 veces. 

Y es normal. La Safor es el lugar donde las últimas estribaciones d e la cordillera Bética se encuentran con el Mediterráneo. Es decir, la sierra aparece abruptamente y las cuencas son cortas y empinadas. Es un terreno muy propicio para las avenidas.  

Sobre todo porque, más allá de la autopista, se extiende una enorme llanura sin pendiente alguna. El problema es que, en las últimas décadas, los seres humanos hemos ido urbanizando de forma masiva esas llanuras de inundación. Basta con ver las fotografías de toda la zona para entender las consecuencias de esto. 

Un problema que nos supera una y otra vez. En 1987, cayeron en la Oliva 817 litros por metro cuadrado, el récord oficial de España en 24 horas. A raíz de eso se diseñó un plan de defensa de la Safor. La clave de bóveda era una presa en la rambla Gallinera que debía proteger el casco de Oliva y la N-332 frente a avenidas con un retorno de 500 años (aunque, en la marjal, donde están las urbanizaciones de playa, la protección sería solo para avenidas de diez años). De un poco igual porque, en fin, la presa lleva parada desde 2014. 

Hu Iqirwaaa Mnv Zona inundable

No obstante, lo que estamos viendo no es solo un problema de las infraestructuras; es, más bien, que el tamaño de las danas no deja de crecer. Como explicábamos hace unas horas, los estudios insisten en que cada vez cae más agua. Es decir las cifras de retorno que se usaban en los ochenta ya han quedado obsoletas. 

Un mar mucho más caliente de lo normal está consiguiendo dar la vuelta a todo. No es que ese tipo de cosas no pudieran pasar antes, es que ahora es mucho más fácil. Como sentenciaba González Alemán, "No queda otra que adaptarse. Adaptación y preparación".

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