"Esto no tiene precedentes conocidos" a lo que estamos viendo en Barcelona: el Mediterráneo está intenando generar ciclones tropicales

Los meteorólogos no dan crédito ante algo que no estaba ni siquiera encima de la mesa

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Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia
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Javier Jiménez

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"Si le quito las líneas de costa, cualquier experto en meteorología tropical diría que pertenece al trópico". La frase la escribió este fin de semana uno de los mayores expertos españoles en ciclones con características tropicales, Juan Jesús González Alemán. Y lo hizo mirando una imagen satelital del 3 de octubre de la costa catalana. 

Esa noche cayeron 288 litros por metro cuadrado en Vilassar de Mar y Barcelona tuvo el tercer día más lluvioso de la historia registrada. Pero no es eso lo que preocupa realmente a los expertos hoy. 

Lo que les preocupa es lo que viene después. 

¿Qué ha pasado en Barcelona? A nivel técnico, lo que hemos visto (lo que estamos viendo) es un sistema convectivo de mesoescala. Es decir, una especie de racimo de tormentas organizadas que se quedó quieto sobre el Barcelonès, el Maresme y parte del Vallès. Los acumulados, las inundaciones y las miles de llamadas al 112 han dibujado un paisaje dantesco: la constatación de lo que veníamos diciendo, que nuestra capacidad no está bien dimensionada ante el reto que supone un Mediterráneo a la temperatura a la que está. 

¿Y el huracán? Como contamos el sábado, Meteocat había avisado de un posible "minihuracán mediterráneo" y, aunque se estuvo monitorizando a tiempo real, no llegó a formarse. "En ningún momento se ha formado un minihuracán, y mucho menos un medicán", resumía Samuel Biener en Meteored.

Así que la pregunta real es qué se veía girar en el radar. 

Y la respuesta es increíble, pero es la que es. Según la NOAA, hay seis condiciones necesarias (aunque no suficientes), para que nazca un ciclón tropical: 

  • mar a 26,5 °C o más en unos 50 metros de profundidad, 
  • atmósfera inestable, 
  • humedad en capas medias, 
  • al menos 500 kilómetros de distancia al ecuador, 
  • una perturbación previa (los ciclones «no se forman espontáneamente») 
  • y poca cizalladura, es decir, poca diferencia de viento entre abajo y arriba.

Lo curioso es que lo del sábado encaja "sorprendentemente" bien. Mucho más de lo que podíamos imaginar hace pocos años: el mar Balear rozaba los 25-26 °C en superficie, había inestabilidad, perturbaciones y el viento en altura era débil. Es lo que decía González Alemán: no se ha llegado a ese punto, pero es inevitable pensar que estamos ante un "puro proceso de ciclogénesis tropical, típico de regiones tropicales, pero en el Mediterráneo". 

Es decir, no es un medicán que se tropicaliza, sino un ciclón tropical tratando de alzarse sobre el mar Balear. Y no, "no tenemos precedentes" de algo así. 

Queda mucho por investigar. Pero el indicio es malo. Muy malo. Si llegamos a confirmar que ese es el camino que va a coger el Mediterráneo, todo lo que llevamos años diciendo sobre adaptación se habrá quedado en papel mojado. Y no porque nos hayamos quedado cortos. 

Imagen | Via JJ González Aléman

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