
El mar ha subido hasta 40 centímetros en algunas partes del Pacífico: así late El Niño más fuerte jamás registrado
Desde febrero de 2024, tenemos un satélite que mira el mar en cientos de longitudes de onda distintas. Casi a diario, desde el ultravioleta al infrarrojo cercano, el PACE repasa las aguas del mundo buscando señales.
Y vaya si las ha encontrado. Este otoño ha visto cómo la franja verdosa del ecuador del Pacífico se estrecha y, en su lugar, aparece el azul más limpio y bonito y preocupante que nunca hemos visto.
Así que cuando la NASA publicó los mapas que comparaban el Pacífico de 2025, en plena Niña, con los de 2026, ya con El Niño encima, los expertos no pueden dejar de hablar de 'evento' de histórico.
¿Histórico? ¿Histórico de verdad? El Centro de Predicción Climática de la NOAA da más de un 83% de probabilidades de un El Niño muy fuerte en su último diagnóstico. Esto es que la probabilidad de que el trimestre de octubre a diciembre supere los +2,5 °C en el RONI (el índice con el que la NOAA mide la intensidad del evento) es muy alta.
Donde mejor se ve esto es en el océano: durante la semana del 19 de octubre, la región Niño 1+2 (justo frente a Ecuador y Perú) estaba 4,4 °C por encima de lo normal.
El océano, de hecho, está latiendo. Cuando los alíseos cesan, el agua que han ido empujando hacia Indonesia vuelve "a su lugar". Esto se hace en forma de 'ondas Kelvin': pulsos de agua cálida de cientos de kilómetros que cruzan el océano de un sitio a otro. Así, cuanto más fuerte es El Niño, el agua sube en un lado y baja en el otro.
A mediados de mayo, el mar frente a Perú estaba más de 15 centímetros por encima de su media; pero es que, en los mapas que acaba de publicar la NASA, hay zonas hasta 40 centímetros por encima de la media. En Indonesia, por su lado, está entre 15 y 20 centímetros por debajo.
Y eso son malas noticias para muchas especies. El calor acumulado cerca de la costa americana hunde el termoclima (la línea que separa la superficie caliente del mar y la parte fría) y eso hace que no aflore el agua profunda. Sin los nitratos y el hierro que hay en ella, el fitoplacton se muere. Por eso, la franja verde (la clorofila) no ha dejado de decrecer.
Los peces, los mamíferos y las aves van detrás, claro.
En este sentido el azul no es el final de la historia. El Niño suele tocar techo entre noviembre y enero. Lo que estamos a punto de ver, en vivo y en directo, es cómo el fitoplancton se desvanece en el Pacífico. En los últimos días, se ha dicho una y otra vez que este Niño podría cambiar el clima durante décadas de forma irreversible.
Nadie tenía muy claro que esto fuera más que una hipótesis remota. Pero a medida que vamos avanzando hacia El Niño más grande jamás visto todo empieza a ser posible.
Imagen | NASA
Ver todos los comentarios en https://meteo.xataka.com
VER 0 Comentario