
2026 cierra su campaña de vendimia en tiempo récord: más kilos, menos tiempo
Hasta el 70% de las regiones vinícolas actuales podría perder su idoneidad climática en las próximas décadas
Los historiadores del clima llevan décadas usando una fuente, de tantas otras, para reconstruir veranos de hace siglos: el día exacto en que tocaba sacar los remolques y recoger la uva de las viñas. Cuanto antes maduraba la uva, más calor había hecho ese año. Moscas, espuertas, neveras portátiles y a currar hasta el atardecer. Ayer, 22 de septiembre, La Rioja añadió una línea a ese archivo temporal: certificó el cierre de la vendimia más precoz y más rápida de toda su historia. ¿Ha sido el calor, las lluvias, ambas?
Mes y medio. La campaña arrancó el 6 de agosto, la fecha más temprana desde que existen registros en la denominación, y ha cerrado apenas mes y medio después. El ritmo ya apuntaba a un cambio: a comienzos de septiembre la cosecha rondaba los 70 millones de kilos y, siete días después, ya superaba los 163 millones. Los días de mayor actividad, el 10 y el 11 de septiembre, dejaron más de 21,5 millones de kilos diarios en las tolvas.
Ayer, la campaña cerró con 333,8 millones de kilos, 108 millones más que en 2025, cuando se recogió la cosecha más corta de las últimas tres décadas. En 2023 se superaron los kilos: 384 millones. Es decir, el récord de 2026 está en la fecha de arranque y en la velocidad de recolección. El 87% de la uva fue tinta y el 13%, blanca. Por zonas, Rioja Alta ha concentrado casi la mitad, con 152,7 millones de kilos, seguida de Rioja Oriental (100,69 millones) y Rioja Alavesa (80,33 millones).
San Mateo llegando tarde. Logroño, que celebra hasta el 25 de septiembre las Fiestas de San Mateo y Vendimia Riojana, va a tener que espabilar. El pisado de la uva del día 21 nació hace siete décadas como homenaje a una cosecha que, entonces, seguía en marcha cuando sonaba el chupinazo. Pero este año la vendimia estaba prácticamente resuelta antes de que arrancara la fiesta. Es bastante curioso que una tradición pensada para acompañar la recolección ahora la persiga por detrás.
En todas partes. Yo, que soy manchego, vi salir a los tractores a mediados de agosto y empecé a preguntar en las cooperativas locales. Me confirmaron que La Mancha había adelantado su arranque dos semanas respecto a 2025. Y así, en cada región. Somontano empezó doce días antes que el año pasado. Lanzarote arrancó en la primera semana de julio. En el Penedès, bodegas como Gramona o Juvé y Camps cosecharon de madrugada por primera vez en su historia para esquivar el calor diurno, algo que en Burdeos llevan haciendo desde 2023.
Y estos cambios han afectado incluso fuera de España. Italia vivió en Alto Adigio su inicio más temprano jamás registrado. Con ese panorama, el sector calculaba a finales de agosto un aumento nacional del 10% respecto a 2025, por debajo del 17% que se estimaba semanas antes.
Francia, otra vez. Si buscamos a los expertos en echar pulsos, tenemos que mirar a Francia: el instituto público francés Inrae lo monitoriza todo. Según sus datos oficiales, las fechas de vendimia en viñedos de referencia como Champaña, Alsacia, Saint-Émilion, Tavel o Châteauneuf-du-Pape se adelantaron 24 días desde los años setenta, a un ritmo de al menos cuatro días por década.
En Saint-Émilion, la recolección se situaba en torno al 26 de septiembre durante casi todo el siglo XX. Hoy empieza a principios de mes, y llegó al 29 de agosto en 2022. En el sur del Ródano, Tavel y Châteauneuf-du-Pape pasaron de la segunda quincena de septiembre, en los años cincuenta, a la segunda quincena de agosto. Este verano, Burdeos cortó sus primeras uvas para crémant casi quince días antes que en 2025. En Champaña, las fechas oficiales de 2026 se repartieron entre el 8 y el 22 de agosto, con parcelas autorizadas ya desde el día 6.
Hace 700 años. El propio sector francés usa estas fechas como termómetro desde antes de que existiera la meteorología instrumental. Un equipo del CNRS reconstruyó, a partir de los registros de vendimia de Borgoña conservados en archivos municipales desde el siglo XIII, las temperaturas de primavera y verano entre 1370 y 2003.
Su conclusión: el verano de 2003 fue, con toda probabilidad, el más cálido de la serie de más de 600 años. El estudio completo y su metodología están disponibles en abierto en el repositorio del propio instituto. Sobre esa misma lógica se construyó en 2012 el programa Laccave, que coordina hoy la investigación francesa sobre viña y clima con la participación de más de 600 investigadores.
Lo que pierde el vino por el camino. En 2019, investigadores de la Universidad de La Rioja y la Universitat de Lleida proyectaban, bajo el escenario más pesimista del IPCC, un adelanto de hasta 31 días para el tempranillo riojano en 2070. La vendimia de 2026 ya se sitúa varias semanas por delante de lo que hace veinte años se consideraba normal en la comarca, pero lo importante es: ¿los caldos resultantes son iguales?
No. Adelantar la cosecha tiene un precio. Hacerlo nueve días reduce la concentración de antocianos, el pigmento que da color a los tintos, y elevaba el pH del mosto (su acidez), clave para su conservación. Este estudio se hizo en tempranillo, pero otro trabajo del CSIC y la Universitat de València calculó que en las últimas dos décadas el calentamiento adelantó la vendimia mediterránea una media de seis días y eso afecta también al sabor.
¿El fin del vino? Hace dos años se hablaba de arrancar viñas para “dignificar” los precios. Ya lo resumíamos citando un estudio de Nature Reviews Earth & Environment: hasta el 70% de las regiones vinícolas actuales podría perder su idoneidad climática en las próximas décadas. Por entonces, el Marco de Jerez nos recordó que estábamos ante la vendimia más temprana en más de 130 años de registros.
El cambio climático no traza una línea recta hacia vendimias cada vez más tempranas. También multiplica la variabilidad, con años húmedos y tardíos que rompen la tendencia de tanto en tanto (si la brotación y floración coincide con un déficit hídrico puedes tener uva extremadamente dulce, por ejemplo). La foto de 2026 es clara: tenemos un problema y el cambio climático está contribuyendo en agravarlo.
Imágenes | Pexels (Gonzalo Acuña)
En Xataka | Por primera vez en la historia la posibilidad de un Mediterráneo sin vino empieza a darse en el horizonte
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