
Francia vive uno de los episodios mediterráneos más terroríficos de los últimos años y ya tiene al sur del país fuera de juego
Desde hace meses sabemos que el Mediterráneo era una bomba de relojería, que no paraba de acumular más y más energía y que solo hacía falta una 'cerilla' para que nos empujara hacia una situación catastrófica. Lo que no sabíamos es que iba a ser ahora y que iba a ser en el sur de Francia.
Pero así están las cosas. Como decía el meteorólogo González Alemán, "ya está en marcha el evento de precipitaciones extremas en el Mediterráneo más preocupante de este otoño hasta ahora". Y, sinceramente, la situación puede ponerse muy complicada en el entorno de Montpellier y Marsella.
¿Qué está pasando? Desde las 08:00 de hoy, Météo-France tiene al Gard y al Hérault en vigilancia roja por lluvia e inundación por un "episodio excepcional de origen pluvial". Se prevén entre 200 y 250 litros por metro cuadrado, con máximos locales de 350, e intensidades de 60 a 100 litros en una hora en la llanura. No obstante, hay modelos que llegan a dibujar 500 litros.
Numerosas infraestructuras, como el tranvía de Montpellier, ya están fuera de juego. Y lo que es peor: el episodio sigue en marcha y no termina hasta el jueves por la tarde.
¿Y por qué está pasando esto? Porque como decía González Alemán, "se han juntado las piezas atmosféricas ideales para desencadenar un evento de este tipo". Además de las "impresionantes temperaturas superficiales del mar en la zona (unos 3-4ºC de anomalías)", hay un flujo "cálido y húmedo" que aviene directamente del mar y alimenta las tormentas durante centenares de km.
El mecanismo es muy sencillo: impulsado por una enorme depresión que va desde Groelandia hasta Portugal, ese flujo se carga de vapor y se mueve hacia el norte chocando reiteradamente con el primer relieve importante que encuentra: las Cevenas.
El resultado es igual de simple: mientras dure la configuración, habrá agua, agua y más agua. Las borrascas que están descargando sobre el sur de Francia no dejan de regenerarse.
¿Y por qué le echamos la culpa al Mediterráneo? Porque los estudios que tenemos así lo avalan. Los meteorólogos franceses Duffourg y Ducrocq analizaron diez episodios de este tipo y descubrieron que cuando las altas presiones han sido persistentes, domina la evaporación local. Y eso es justo lo que ha pasado este septiembre: un dorsal enorme sobre el golfo de León.
¿Estamos ante un hecho histórico? Aquí conviene no pasarse de frenada, la verdad. Ahora mismo la gran referencia moderna un episodio de lluvias torrenciales que en 2002 dejó en el Gard más de 600 mm en menos de 24 horas. Hoy puede pasar de todo, pero aún no estamos en territorio desconocido.
¿Y en España? Esta misma semana, Cataluña ha estado al borde de una situación parecida. Es más, mañana dará comienzo una situación precipitaciones significativa en la zona de Castellón. No llegará a este punto; pero, como decía hace pocos días, la gran pregunta de estos años va a ser cómo avisar de algo que sabemos que va a ocurrir, pero no sabemos dónde ocurrirá exactamente.
Imagen | Meteociel
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